Un entrenador extranjero no gana.

Las selecciones que apuestan por un entrenador que no sea del mismo país, no tienen éxito en la competición. El caso más reciente es el de Roberto Martínez: pese a haber revolucionado a Bélgica desde que llegó en 2016, se quedó en semifinales. Ante Francia fue su primer partido perdido dirigiendo a los belgas.

El Balón de Oro no gana.

Desde 2008, el Balón de Oro ha estado repartido entre Messi y Ronaldo. Ninguno de los dos ha podido ganar el campeonato. El argentino estuvo cerca en 2014, pero no pudo superar a Alemania. Otras estrellas del momento como Ronaldinho o Ronaldo, pese a haber ganado en una ocasión, tras haber ganado este trofeo individual no volvieron a repetir.

Quien vence a México no gana el Mundial.

Ganar a México supone saber que estás fuera del torneo. Ni siquiera se salvan las favoritas, y Brasil ha sido la última en saberlo. Tras ganar a los centroamericanos en octavos, cayeron en cuartos ante Bélgica. En 2014 le pasó a Holanda, y en 2010 y 2006 a Argentina.

El campeón de la Copa Confederaciones no gana.

Ganar este torneo internacional significa no poder conquistar el Mundial. Brasil, siendo quien más veces ha obtenico este trofeo, ganó el Mundial del 2002 tras una de las pocas veces que no ganó la Confederaciones. Alemania y Francia tampoco pudieron llevar el éxito de una competición a otra.

El #1 del ránking FIFA no gana.

Ser la Selección favorita por la FIFA es algo que se vuelve en contra. Los que lideran la clasificación no son capaces de llegar a la final y ganarla. Alemania y España han sido quienes han liderado la tabla en estos últimos años.

El campeón de la Copa América no gana.

Ganar el trofeo más importante del continente americano no va ligado al trofeo más importante del mundo. Chile, Brasil y Uruguay han sido las últimas campeonas del continente. Chile, ganadora en 2016, no superó la fase clasificatoria continental para poder viajar a Rusia.

Los del grupo F no ganan.

Desde que en 1986 la numeración de los grupos llegase a la letra F, sumamos una nueva maldición a la lista. Caer encasillado en este grupo es una de las peores suertes que le puede tocar a un país en un Mundial. Nuevamente, Alemania, una de las tenido varias de estas maldiciones, ha estado en este grupo y quedó afuera sin siquiera clasificar a octavos de final. En 2014 le sucedió a la finalista Argentina, y en 2010 a Italia.

 

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